El Aloe en la historia

“Cuatro son los alimentos que resultan indispensables para el bienestar del hombre: el trigo, la uva, la oliva y el aloe. El primero lo alimenta, el segundo levanta su ánimo, el tercero le aporta armonía y el cuarto lo cura”.  Cristóbal Colón (1451 – 1506)


“Los médicos del futuro no recetarán medicamentos, sino que harán que sus pacientes se interesen por el cuidado del cuerpo humano, por las dietas y por la causa y prevención de las enfermedades.”  Thomas Edison (1847 – 1931)

 

“Me preguntáis cuáles eran las fuerzas secretas que me sostenían durante mis largos ayunos. Pues bien, era mi inquebrantable fe en Dios, mi sencillo y frugal estilo de vida y el aloe, cuyos beneficios descubrí tras mi llegada a Sudáfrica a finales del siglo diecinueve.”

Mahatma Gandhi (1869 – 1948)

 

 

El Aloe es una planta que procede, según parece, de Africa del Sur. El comercio fue responsable de su extensión a otras tierras aptas de todo el planeta.

Existe un libro del s. XIX a.c, de las hierbas medicinales, encargado por el emperador chino Sshong-nung, de la dinastía FuHsi. Esta obra, de 10 volúmenes, recoge las aplicaciones terapéuticas del aloe, recomendando su uso interno y externo, para el tratamiento de una completa lista de trastornos y enfermedades.

De la antigua civilización sumeria, actual Irak, recogemos el hallazgo de unas tablillas de arcilla, del siglo XVIII a.c.,  acerca del uso del aloe como laxante.

Asirios y babilonios la emplearon para regular el correcto funcionamiento del aparato digestivo.

Del antiguo Egipto nos llega el libro Egipcio de los Remedios, datado en el XV a.c., recogiendo fórmulas medicinales cuyo ingrediente principal es el jugo de aloe vera: utilizado como antiinflamantorio, analgésico, etc. Este libro se encuentra en la actualidad en la Universidad de Leipzing, Alemania. Hay quienes sostienen hoy en día que el aloe fue uno de los elementos utilizados en las momificaciones. También se cree que la belleza de las reinas egipcias Nefertiti o Cleopatra se debía en parte a sus baños diarios en leche de burra y Aloe.

Los árabes serían los primeros en procesar el aloe, obteniendo un polvo que emplearon como laxante, como los sumerios, y otros fines médicos.

De los antiguos imperios griego y romano destacamos dos obras escritas: De Materia Médica e Historia Natural. La primera obra es un libro escrito por un medico griego, Dioscórides. Su obra, del s. I d.c., es considerada como el principal texto farmacológico de Occidente hasta el s. XVII. Dioscórides describió las propiedades del aloe para tratar afecciones hepáticas, enfermedades de la piel, heridas, crecimiento del cabello, etc.

Historia Natural es un conjunto de 37 libros escritos por el médico romano Plinio el Viejo en el s. I d.c. Plinio confirmó y amplió los descubrimientos de Dioscórides.

En los siglos venideros encontramos nuevas obras y datos acerca del uso del aloe. Parece que Alejandro Magno, Marco Polo y Colon utilizaron el aloe en las diversas empresas que les han convertido en personajes de la historia.

Si bien el imperio maya utilizaba el aloe, fueron los jesuitas quienes a partir del s. XV d.c. extendieron su cultivo y uso por todas sus misiones, abarcando gran parte de Sudamérica,  México, Tejas, Barbados y Filipinas.

Hasta mediados del  s. XX el aloe ha seguido utilizándose de manera popular, sin triunfar sin embargo en el norte de Europa, donde la planta no crece. Aun con todo, la estabilidad de su consumo hizo que la corona inglesa crease una centro de producción en las Barbados.


Resumen:

  • El aloe ha sido utilizado desde tiempos ancestrales en los campos de la medicina y del cuidado personal.
  • Como las cualidades de la planta desaparecen con rapidez, una vez que se cortan sus hojas, su uso no arraigó en aquellas zonas del mundo donde su cultivo era inviable.
  • Este uso se ha mantenido en aquellas zonas en las que la planta ha podido sobrevivir, dado que no había conocimientos y/o tecnología para su tratamiento.

 

Del siglo XX a la actualidad

Aunque los conocimientos empíricos y la experiencia o el criterio de los consumidores llevan un cierto adelanto sobre las investigaciones científicas, tales estudios acerca de las múltiples aplicaciones del aloe están confirmando una y otra vez las numerosas cualidades beneficiosas de esta planta en la salud. El contenido químico del aloe, compuesto por aminoácidos esenciales, vitaminas, enzimas, polisacáridos y estimulantes biológicos, han y están provocando un cada vez mayor interés en los campos de la botánica, la medicina, la farmacología o la química.

 

En 1959, Rodney M. Stockton consiguió estabilizar por primera vez gel de Aloe Vera, lo que supuso un hito en la investigación y aplicación de sus propiedades medicinales.

 

Alguno de los principales estudios científicos que corroboran el incremento de adeptos al consumo del aloe son los siguientes:

 

  • Instituto de Ciencia y Medicina Linus Pauling, Califormia, 1985. Constató el efecto positivo del consumo habitual de aloe sobre el aparato digestivo. Pacientes afectados por colitis, acidez estomacal o colon irritable que consumieron habitualmente jugo de aloe vera experimentaron una gran mejoría.
  • Universidad de Chicago. Confirmó el beneficio del gel de aloe para el tratamiento de quemaduras.
  • Comisión de Energía Atómica de EE.UU. Encargaron un estudio que concluyó afirmando el positivo uso del aloe en la cicatrización de las quemaduras producidas como consecuencia de las radiaciones. Cabe resaltar que, aquellos ciudadanos afectados por las bombas de Hiroshima y Nagasaki que fueron tratados con aloe, mejoraron con mayor rapidez que quines fueron tratados con medicamentos convencionales. Este hecho tuvo una enorme importancia cara a siguientes estudios, que hoy en día siguen profundizando en el conocimiento y aplicación de esta planta. 
  • Instituto Estomatológico de Moscú: Demostraron la capacidad del aloe para regenerar fibras nerviosas o para tratar problemas auditivos.

 

En la actualidad, la investigación se focaliza en la lucha contra el SIDA y el cáncer, debido a la cualidad del aloe como potenciador del sistema inmunológico. Los resultados obtenidos hasta el momento son alentadores, con numerosos ensayos bajo control de la F.D.A. (Administración de Alimentos y Drogas de los EE.UU). En cualquier caso, hoy por hoy el aloe sólo está reconocido como estimulador biogénico (antibiótico, astringente, agente coagulante, inhibidor del dolor, cicatrizante y estimulante del crecimiento celular).

 

La revista americana “Cáncer Research” a publicado recientemente un estudio experimental sobre la capacidad del aloe vera, mediante el cual, se ha visto que produce un efecto determinante en el mecanismo de autodestrucción de las células cancerígenas en un grupo de tumores neuroectodérmicos, un grupo de tumores particularmente agresivos. Este estudio representa una experiencia fundamental para poder

empezar los estudios clínicos dentro del respeto escrupuloso de los protocolos científicos reconocidos.

 

Esta es otra confirmación de las propiedades antimicóticas de esta planta conocida también por sus propiedades laxantes, y utilizada por la medicina tradicional en la cura de las infecciones y de las dermatitis.

 

Se reconoce igualmente la inocuidad del aloe, por lo que puede administrarse junto con otros tratamientos sin ningún tipo de efectos secundarios; si bien, no dude en consultar con su médico cualquier duda que tenga, o envíenos un mail con sus preguntas.


Newsletter